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¿Cómo saber si debo cambiar mi estrategia?

La habilidad para adaptarse y crecer a pesar de las disrupciones, esto es, la agilidad estratégica, permite afrontar de mejor manera la incertidumMuchos me preguntan que cual es el periodo o ciclo de una estrategia. Mi respuesta es que en la actualidad uno hace estrategia típicamente para periodos de 3 años. Sin embargo, hay que tener en consideración lo siguiente:

a) Las estrategias no son una camisa de fuerza y por lo tanto la puedo y debería cambiar si las condiciones del entorno y los resultados de la empresa no son lo que esperaba.

b) Si bien uno hace estrategias para un horizonte de 3 años, lo que hace es establecer un marco, un panorama a conseguir en ese plazo. Es como el engranaje superior de un reloj mecánico. Este se mueve mas lentamente que las otras ruedas. De esta forma, la estrategia, que es como la rueda principal del reloj debiera variar, pero con menos intensidad que las ruedas menores, que son mis tácticas.

En cualquier caso, debemos estar alertas y predispuestos a cambiar la estrategia si las condiciones así lo ameritan.

¿Cómo puedo saber si es el momento de cambiar mi estrategia? Hay varios signos que habría que considerar:

I. Las condiciones del entorno es una variable para considerar. Hoy, por ejemplo, nos acabamos de enterar que la UF llegará a $35 mil el 22 de diciembre, tras sorpresivo IPC de 1% en noviembre. La inflación, más la situación económica recesiva, la incertidumbre política, la guerra en Ucrania, son todos factores externos que nos debieran hacer pensar si es que debemos cambiar o ajustar nuestra estrategia. 

II. Cuando he estado invirtiendo tiempo y recursos en la estrategia actual, durante un largo periodo, pero no se producen incrementos en los márgenes o mi crecimiento se ha estancado. 

III. Cuando he estado solamente incrementando características en mis productos, con la consiguiente alza en sus precios, pero no he cambiado realmente la oferta de valor hacia mi cliente. En este caso corremos el riesgo de que mi cliente empiece a buscar otras soluciones que sean más convenientes. 

IV. Cuando aparece competencia en lugares donde ni sospechábamos. Por ejemplo, hoy las Fintech son una verdadera amenaza para los bancos.

V. Cuando nuestra mejor gente se está yendo de la empresa. Esto es peligrosísimo ya que no estoy teniendo una propuesta de valor atractiva para mis empleados y me empiezo a quedar sin talentos.

VI. Cuando la administración no quiere reconocer que su modelo de negocios se agotó e insiste en seguir imponiendo lo actual. Fue el caso de Kodak y su resistencia a pensar en la fotografía digital.

En fin, están estas y otros factores que hacen que mi ventaja competitiva se erosione. Pero, lo más importante de todo esto, no es esperar a que estos puntos de inflexión aparezcan. Si hago eso, quizás sea demasiado tarde para reaccionar. Por ello, la invitación que hago es a empezar desde ya a analizar estas variables. Si de estas 6, la mayoría son ciertas entonces es el momento de ponerse a revisar más profundamente la estrategia instalada.

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